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28 de abril de 2017
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Zafra gigante, infraestructura enana

Producción en 2017 llega a 224,2 millones de toneladas de granos, pero carreteras en mal estado o intransitables, ferrovías y puertos deficientes y la falta de almacenes provocan trastornos y pérdidas que comprometen la competitividad

La zafra récord de granos 2017, calculada en 224,2 millones de toneladas por el Instituto Brasileiro de Geografia e Estatística (IBGE), representa un avance del 21,8% en relación a la producción de 2016, cuando se cosecharon 184 millones de toneladas. Según el IBGE, el País debe cosechar 60,3 millones de hectáreas de granos en este año, un 5,7% a más que el año pasado, cuando el área cosechada totalizó 57,1 millones de hectáreas. La producción de soja debe ser un 13,2% mayor que la del 2016 y el área que será cosechada un 2,1% superior a la del año pasado. En la producción de maíz el crecimiento previsto es de un 39,6% superior a 2016, con un aumento del 11% en el área cosechada. La cosecha de arroz debe aumentar un 11,1%, con elevación del 2% en el área cosechada. Soja, maíz y arroz representan los tres principales productos de la zafra nacional de granos, que corresponden al 93% de la estimativa de la producción y el 87,1% del área a ser cosechada.

Sin embargo, los problemas de infraestructura de transportes pueden dejar de lado estos resultados, ya que parte del resultado récord de la zafra puede quedarse por el camino o salir retrasado en dirección a los puertos. Una de las principales vías de salida de la producción del Centro-Oeste, donde se concentra la mayor parte de la zafra, la BR-163, tiene tramos no asfaltados (cerca de 100 km de un total de 1.000 km de la carretera), intransitables debido a las fuertes lluvias que han caído al inicio de marzo en la región que corta el Estado de Pará. Cerca de 2.000 camiones tuvieron que parar por dos semanas, en una fila de 40 km de extensión, hasta que la carretera sea transitable. Buena parte de la carga destinada al Puerto de Belém tuvo que ser transferida a los puertos de Santos (SP) y Paranaguá (PR), un perjuicio de más de R$ 18 millones para los productores.

La distancia recorrida por camiones del Centro-Oeste a los puertos del Sur y del Sudeste es superior a 2.000 km. Hoy, el 67% de las exportaciones ocurren por los puertos de Santos (SP), Paranaguá (PR) y Rio Grande (RS). Los perjuicios con deficiencia en la salida de la zafra pueden llegar a R$ 350 millones en este año.

La mala calidad de las carreteras es considerada un problema grave o muy grave por el 85,8% de los embarcadores entrevistados por Confederação Nacional de Transporte (CNT). De acuerdo con la entidad, la mayoría (63,4%) de las vías de salida tiene alguna deficiencia en el pavimento, en la señalización o en la geometría. Las rutas con origen en el Centro-Oeste direccionadas a Santarém (por la BR-163) tienen un 100% de la extensión con problemas, incluyendo los tramos asfaltados.

Clésio Andrade, presidente de CNT, dijo que la competitividad de la agroindustria brasileña está condicionada a la existencia de un sistema logístico eficiente. “Los proyectos de transporte necesitan tener una visión sistémica, integrando ferrovías, puertos, canales fluviales, carreteras y terminales de trasbordo”, señala.

La falta de avances en infraestructura logística en Brasil, según CNT, está relacionada a la falta de planificación de largo plazo, a la lentitud en la elaboración de los planes, a las incorrecciones en los proyectos, en la burocracia para la obtención de licencias y en la morosidad de los procesos licitatorios. Además, las inversiones del gobierno en infraestructura están muy por debajo de las necesidades del País. En 1975, las inversiones públicas eran del 1,8% del PIB. En 2014 fue de un 0,29% y, en 2016, de 0,20% (R$ 12,3 mil millones). El hecho que el País no ha mantenido – y ampliado – el porcentual de inversiones ha provocado que la red de transporte haya sido desconectada de las nuevas áreas productoras, de modo que el sistema actual no propicia diversidad de alternativas de salida a las nuevas fronteras agrícolas, principalmente en el Centro-Oeste del País.